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Estrogenuinas profetas en su tierra: El «chirlipunk» conquista la Sala B junto a Rata Negra
Hay noches en las que el rock no solo se escucha, se siente en las costillas. La cita de este 25 de abril de 2026 en la Sala B del CAEM era mucho más que un concierto; era la confirmación de que la escena salmantina sigue teniendo un corazón que late a golpe de distorsión e ironía. Estrogenuinas regresó a su hogar para demostrar que su propuesta sigue siendo la más fresca y necesaria de la ciudad.
2 Bandas épicas para una gran noche de punk
«Lo vivido este sábado no fue un concierto cualquiera. Juntar en un mismo cartel a Estrogenuinas y Rata Negra ha sido un acierto absoluto. Son 2 bandas épicas que, aunque manejan intensidades diferentes del punk, comparten una honestidad brutal sobre el escenario
Estrogenuinas: La consagración del himno local
Desde el momento en que las luces se tornaron en ese azul y rojo eléctrico que bañaba el escenario, el ambiente en la Sala B se volvió eléctrico. Estrogenuinas salieron a morder. La banda, que ha sabido acuñar el término «chirlipunk» como una filosofía de vida que mezcla la crítica social ácida con melodías pop-punk ultra pegadizas, ofreció un directo sólido de 16 temas que no dio un segundo de respiro.
Un repertorio cargado de ironía y realidad
El arranque con «En Carruaje» fue solo el inicio de un viaje por las miserias y virtudes de nuestra sociedad contemporánea. Temas como «Villabecario» y «Gentrificación» resonaron con especial fuerza, conectando con un público que veía en las letras del grupo un reflejo de su propia realidad cotidiana. La evolución técnica de la banda es innegable: más compactas, más ruidosas y, sobre todo, más seguras de un mensaje que navega entre el desparpajo y la lucidez.
El sonido en la Sala B, nítido y potente, permitió apreciar cada matiz de las guitarras afiladas y una sección rítmica que no flaqueó en ningún momento. El ecuador del concierto nos regaló momentos brillantes con «Salou» y «Miss Antropa», canciones que ya forman parte del imaginario colectivo de sus seguidores locales. Pero si algo define a Estrogenuinas es su capacidad para reírse de todo, incluso de la alta cultura, como demostraron en la coreada «Nietzsche es mi ❤️».
El delirio colectivo: Charra Bomb
Sin embargo, el clímax absoluto llegó en el tramo final. No se puede entender un concierto de Estrogenuinas en Salamanca sin su himno oficioso: «Charra Bomb». La Sala B estalló en un pogo fraternal donde las generaciones se mezclaban al grito de una canción que es ya un patrimonio de la juventud charra. Cerrar con «Fiesta» fue la elección lógica para una noche que se sentía, precisamente, como la celebración de un regreso triunfal que la ciudad necesitaba tras meses de sequía de directos de este calibre.
Estrogenuinas: Las profetas en su tierra regresan con fuerza
Rata Negra: La oscuridad que hipnotiza
Como compañeros de lujo en esta velada, los madrileños Rata Negra ofrecieron el contrapunto perfecto. Si Estrogenuinas son color e ironía, Rata Negra es una sombra afilada que se desplaza a toda velocidad. El trío madrileño desplegó su punk-rock de tintes oscuros con la precisión de un cirujano.
Un setlist de culto
Presentando su setlist manuscrito sobre un papel rojo que ya es marca de la casa, Rata Negra arrancó con «Cuando muera» y «Pesadilla». Su sonido, que bebe directamente del post-punk más crudo y de la herencia del punk español de los ochenta, envolvió la sala en una atmósfera magnética. La voz de Violeta, impasible pero cargada de intención, cortaba el aire en temas como «Antonio» y la rítmica «Te Elevas», mientras la batería marcaba un paso marcial que impedía dejar de mover la cabeza.

Rata Negra: Oscuridad, velocidad y magnetismo madrileño.
El magnetismo de lo crudo
La parte central de su actuación, con cortes como «El Escarmiento» y «Ojos Verdes», demostró por qué son una de las bandas españolas con más proyección internacional en la escena underground. El final, con la esperadísima «Hawái», dejó al público en un estado de trance eléctrico justo antes de que las anfitrionas tomaran el relevo definitivo. Su paso por Salamanca confirmó que la sencillez, cuando se ejecuta con actitud y talento, es el arma más poderosa del rock.
Conclusión: Una noche necesaria para la escena
La jornada terminó con la sensación del deber cumplido y los oídos pitando de forma satisfactoria. La Sala B demostró ser el recinto ideal para este tipo de encuentros: lo suficientemente íntimo para sentir el sudor de la banda y lo suficientemente grande para albergar una producción de sonido y luces impecable.
Estrogenuinas han vuelto, y lo han hecho para reclamar un trono que nunca terminaron de dejar. Si tienes la oportunidad de verlas en esta gira de 2026, no lo dudes: el «chirlipunk» es el antídoto perfecto para estos tiempos convulsos.